
Me ayuda el saber,
Que estas,
Que miras y respiras,
Mis ojos y mi aroma.
Que acortas las distancias,
En un sueño,
Por un segundo,
Ploma, enjuta y borrosa silueta.
Me ayuda el conocer,
Mi relatividad,
Mi subjetividad,
Mi onírica realidad,
En tu oculta sinceridad.
Me ayuda,
A no correr, cansado de no verte,
A no pensar, pensando en no pensarte,
A no cantar sin escucharte.
No me ayuda,
Tu risa amplia,
Tus manos que aparecen,
Que me parecen pasar,
Acompañadas del alba,
Que tan rápido miro,
Que tan rápido se van.
No me ayuda el saber,
Que soy libre,
y sigo acá,
Que eres libre,
y sigo aca.
Llévame en un sueño,
Que mi cordura no me da boleto,
Tirame con fuerza,
Que la razón,
no sea lumbre.
Eduardo Espindola V.
Sueño Lucido