
Loca soledad,
Plantada, fría y temprana,
sobre mi espacio mental,
recorriendo mis manos,
abriendo mis ojos,
cegados por desuso,
ahora casi secos,
por culpa de aquel lugar.
Quien sabe quien dejo,
y por que motivo lo haría,
Un pedazo de mi revoloteado,
loco y atrapado.
Quien sabe por que ventana escapo,
y como lo haría,
loco y fugado.
Lo han visto por mi piel,
Lo acusan en mi sonrisa,
Lo persiguen las canciones,
Lo maltratan las premisas.
Se cruza en un delirio
y se roba los sueños
Te dibuja y canta
canta, canta,
y se arrima a tu puerta
y descansa.
Para que callar
y ahogar el desahogo
que cante, cante
firme, alegre y delirante.
Eduardo Espindola V.
Psiquiátrico de Putaendo.
Gracias por las alas.



